
Para ser víspera de Reyes (y para ser nosotros) ayer nos retiramos un poco tarde, aunque eso sí después de haber pasado un buen rato con amigos y con un queso debajo del brazo.
La sorpresa esta mañana ha sido supina: vean y envidien. Sus majestades de Oriente, además de existir, va a resultar que es cierto que saben lo que haces e incluso se enteran de lo que uno lee en internet.