En los 80 escuchaba Tiempo de música, un programa en una emisora provincial llamada Radio Cadena, que por supuesto ya no existe. Su director y presentador Luis Ángel García, todo un apasionado de la música y de su trabajo, trataba de preparar de lunes a viernes los mejores contenidos para el programa. El avance semanal de contenidos de los lunes era una sensación.
En cierta ocasión, hablando de uno de los conciertos del fin de semana, contaba que era tal el ímpetu (la caña que le metían que diríamos hoy en día) en directo de Neil Young & Crazy Horse, que en un momento de la actuación se fue la luz del recinto. Exagerado el comentario, pero evocador y que recuerdo con cariño. Crazy Horse, qué nombre este también.
¿Qué hace que un grupo sea muy bueno en directo? Difícil de decir, pero lo fueron anoche los Arcade Fire en la explanada del Guggenheim en Bilbao. Fuimos con ganas de verlos, nos supo a poco y salimos con ganas de repetir. Hace tiempo que no me sorprendía de ese modo un grupo en directo. Muy bien la música de esta suerte de combo rockero, canadienses como Neil Young, y muy bien también esas pantallas y esas luces.
En el vídeo el tema del último bis… pero en el Madison Square Garden de New York (08.05.2010).
Según me comentó La Titxa, 56 años tiene Santiago Auserón, que se notan… quizás en sus seguidores de anoche en la sala Rock Star de Barakaldo. Tras hacer números todo encaja, pero no desde luego su aspecto, ya que él sigue estando estupendo.
Han pasado ya veinticinco años desde la primera vez que lo vi en directo, entonces al frente de los Radio Futura, e impresiona verlo igual de bien, en plena forma: música, voz, letras, humor… y respeto a público, compañeros, a lo que hace y a si mismo. Ni el son cubano ni el blues me tiran especialmente, pero sí ir a ver, escuchar y disfrutar de este cantante/trovador en directo. Ya no es aquel moderno ni rockero de los 80, pero eso poco importa, sigue siendo un tipo extraordinario. Un lujo.
La teoría, se puede hallar toda ella excelsa y precisamente explicada en el vídeo. No vamos a descubrir el, a estas alturas, ya clásico entre clásicos de los manuales en la preparación del picnic. La práctica la encontramos en la experiencia que unos cientos de afortunados tuvimos la suerte de vivir ayer domingo, en el Parque Cristina Enea en el Condado de Egia-Lancashire.
Con motivo del fin de semana del Rompeolas/Donostia 2016, DeliFunArt volvieron a liarla, esta vez con una edición especial de Pintxos&Blogs y una cosa iniciativa que se han inventado y a la que han llamado Musika Parkean. En esta su primera edición, consistió en algo así como bajar al parque con la familia o los amigos, plantar el mantel en la hierba y disfrutar en compañía, de la comida, la música, el parque y en este caso, de un día de primavera.
La meticulosidad de la organización llegó hasta tal punto que, a pesar de ser donostiarras, no tuvimos ocasión de poder quejarnos en ni un solo momento, ya que hasta el comportamiento del tiempo fue ejemplar: rigurosa alternancia de nubes y claros, para que no nos achicharrásemos al sol, pero tampoco nos diese el frío. Especialmente bien lo pasaron niños, padres… y diría que también todos lo demás.
Todo aquel que no estuvo, se lo perdió y a juzgar por la buena acogida de la iniciativa, me temo que podemos encontrarnos ante la recuperación de una tradición donostiarra de toda la vida.
No soy de ver las películas empezadas. Los créditos son parte de la película y Alfred Hitchcock acostumbraba a atrapar al espectador desde los primeros fotogramas, no seré yo quién contradiga al gran maestro.
Con motivo de la muerte de John Forsythe, en seguida me ha venido a la cabeza Topaz, esa película tan de la guerra fría y con esos pedazo de créditos. Esa marcha soviética, esas imágenes de soldados, carros de combate y misiles desfilando por la Plaza Roja, en su día habituales en los telediarios, y tan de otro tiempo vistos así y ahora.
Ensayo general de Ernani (Giuseppe Verdi).
13/01/10, Palacio Euskaduna, Bilbao.
I
Soy espectador profano en este tipo de eventos, pero entiendo que cuando va a empezar a sonar la música, lo correcto es, o debería ser callarse. No entiendo muy bien porque el público es tan maleducado y desconsiderado. Lo de las toses parece de broma, pero no tiene ninguna gracia. Tampoco entiendo muy bien la presencia de tantísimas señoras con sus pieles y cardados. Además del mero acto de figurar o hacer acto de presencia, me pregunto si les interesa algo la música.
II
A menudo pienso en cuanto daño hizo la postmodernidad a algunas o un poco a todas las artes en general, o en la equivocada interpretación que a menudo se ha hecho y se sigue haciendo de esta. En este caso no se da ninguna aberración del tipo La Fura, pero no es hasta los actos finales cuando vemos algún detalle de escenografía, atrezzo, vestuario e iluminación que podríamos considerar interesante o simplemente bonito. Viva lo clásico ante todas estas erróneas interpretaciónes de lo moderno.
III
A disfrutar de la música es a lo que fuimos y precisamente la música fue, con diferencia, lo mejor. No hay más alta fidelidad, ni más directo que éste desde la cuarta fila. La música en directo es todo un placer, el canto o la voz humana un bellísimo instrumento y la ópera su máxima expresión. Una maravilla si además el compositor es italiano y se llama Giuseppe Verdi. Diría que se trata de un autor que se escucha solo, incluso en caso de desconocer totalmente de antemano la obra, como era el caso.
Cuando en un formulario nos preguntar por las cosas que nos gusta hacer, respondemos cosas como hacer deporte, leer, etc. ¿No es el canto y su ejercicio todo un placer?
Wenarto es un indonesio bajito, un poco gordito, de gafas y camisas alegres que vive en una casa rodeado de sus cuadros en Seattle. Se dedica a la pintura, y como tal, ya sea a modo de solista o con sus amigos, poco le cuesta montar una escena, en el mejor sentido de la palabra. Fragmentos de grandes operas, marchas, villancicos, no hay mal tema para sus interpretaciones. ¿Hay alguien que viéndolo no lo envidie?
Painting fascinates me. When I paint outdoors, I disappear into my own world.
En verano de 1969 Neil Amstrong pisaba la luna y pronunciaba la célebre frase de …un pequeño paso para un hombre un salto gigante para la humanidad. Lejos quedan la Guerra Fría, sus hitos y lejos quedan aquellos viajes tripulados a nuestro satelite y un poco menos lejos, pero poco, quedan los planes de volver.
Del mismo año de un año antes es, entre otras joyas, 2001: A Space Odyssey, esa película que rebasada ya la fecha que su título indica, difícilmente puede ser superada y que aun hoy sigue mostrándonos un moderno futuro, entre otras muchas y bonitas cosas. También es de 1968 The Party (Blake Edwards), la no se si única película de la historia del cine cuyo título no sólo no perdió sino que ganó varios enteros al ser traducido al español como El guateque. La película que más veces habré visto en mi vida y con la que aun hoy sigo descojonándome.
El 28 de junio de 1969 a primera hora de la mañana, la policía irrumpe en el Stonewall Inn del Greenwich Village neoyorkino. El ataque a este local frecuentado por gays y lesbianas, provoca una serie de disturbios que se prolongan a lo largo de varios días y noches, y marca de alguna manera el inicio del movimiento de liberación y proclamación del orgullo gay. Ese mismo día hacia las 15:30h. pero en Donostia-San Sebastián, nací yo.
Esta temporada, cuando juega el Barça, es música para los oídos. Cuando el pasado año, por fin, la selección decidió a qué quería jugar y adoptó su misma idea de fútbol, se destapó el tarro de las esencias y a finales de junio ganaba la Eurocopa, y de que manera. El nombrado mejor jugador del torneo no fue precisamente un delantero sino Xavi, uno de los estandartes de la en este momento probablemente mejor cantera de Europa; la Masía, prolífica en jugadores de centro de campo con buen dominio del balón y capaces de manejar el ritmo y el partido. Por algo a este grupo de jugadores se les llama jugones o mejor aún pianistas.
En ciclismo, tenis, baloncesto y por supuesto fútbol, estamos en la élite, pero ante un micrófono pocos de nuestros deportistas van más allá de intercalar un “la verdad es que”, “lo que está claro”, “hacer historia”, “no hay rival pequeño”, “sí bueno ¿no?”, “el fútbol es así”,… con lo poco o nada que acaban por decir. Al oirles hablar, da la sensación que de que se penaliza el segundo de pausa o silencio, y hablando así han acabado por crear estilo, por llamarlo de alguna manera. No son oradores son deportistas, simplemente que hablen como lo hacen con sus personas cercanas, porque aunque lo hagan a través de grandes medios, se dirigen al gran público.
Con el uso de las nuevas tecnologías se nos supone cada vez más y mejor comunicados, pero a la vez también cada vez leemos y escribimos peor. Tenemos acceso a manejables y sofisticados gestores de contenidos, más y más publicaciones y a una cada vez mayor cantidad de blogs, que reescriben o divulgan contenidos de otras webs y que acaban siendo el equivalente al programa de zapping, que se hace de fragmentos de otros programas de zapping, y que finalmente no generan nada nuevo.
En este pajar de medios parece difícil poder clavarse la aguja. Por ese motivo la alegría es grande cuando, en la red de redes, uno encuentra algo interesante qué leer, y mayúscula cuando además de fresco e interesante, está bien escrito. Del deporte y de la música en este país, entre otras cosas, escribe Santiago Auserón en Canciones que todavía no existen, una de las anotaciones en su cuaderno en La Huella Sonora. Oficina de producción artística y web como pocas hay, un lujo en forma y contenido, de un personaje que nos fascina desde los tiempos en que lo veíamos al frente los Radio Futura y al que hay seguir el rastro y no conviene perder de vista.
Santiago Auserón también tiene un perfil en el Facebook con un interesante apartado de Notas en el que cuenta cosas interesantes. Quién lo diría, alguien escribe en el Facebook.
Me da la sensación de que con el tiempo todo es indultable o que las vueltas que dan los tiempos son capaces de llegar a salvar cualquier cosa,… o casi. En cambio se me hace difícil pensar que esto pueda llegar a darse en algunos casos, uno de ellos el del grupo alemán Scorpions, el mismo de las baladas. ¿Quién no se acuerda de Still Loving You? ese pedazo de paradigma de… ese pedazo de paradigma.
In Search of a Midnight Kiss empieza con una voz en off, escenas de una ciudad y en blanco y negro, pero ni la ciudad es Manhattan ni es de Woody Allen. Premiada en varios festivales del llamado cine independiente americano, según leemos en su sinopsis trata de: “…un joven de 29 años que acaba de pasar el peor año de su vida, es nuevo en la ciudad, no tiene ninguna cita, ningún plan concreto y tan sólo desea encerrarse a cal y canto para olvidar el pasado. Hasta que su mejor amigo, Jacob le convence para colgar un anuncio clasificado en Internet, bajo el apodo de Misántropo”, es decir nada extraordinaro sobre el papel.
Una vez vista la película podemos constatar una vez más la importancia del cómo sobre el qué y como para hacer una película no es imprescindible tratar de hacer una super-película; ni disponer de un gran presupuesto ni grandes actores, ni contar grandes historias, ni grandes mensajes, ni que sea especialmente cómica ni dramática, etc. Muy bonita película que arranca con una primera escena que te mete de golpe en la historia (y tampoco es Hitchcock), y acaba con una escena final en la que los protagonistas arrancan a silvar y después cantar, como nos gusta cantar a la mayor parte de los mortales, una melodía, que al igual que la sinopsis de la peli sobre el papel no es precisamente de lo mejor, pero que aquí y así queda perfecta.
En verano de 2006, mientras preparaba mi traslado a Bilbao, pensaba yo que quizás lo mejor fuera empezar compartiendo piso, tampoco había mucha más opción. A pesar de tener ya decidido el dónde y el con quién iba a vivir, quedé con Pernan para que me enseñase su casa en la que desde que se fueron al Casco no vivía nadie. Era una buena excusa para quedar y resultó una gran y agradable sorpresa conocer el sitio, tanto que no dejé cerrada la posibilidad de más adelante y según como fuesen las cosas, plantearle el alquiler para poder vivir allí.
En pocos meses supe lo nefasta que fue mi inicial elección y, por varios motivos, fue toda una suerte el poder ir a vivir al Bugalow, así llama su propietario a la casa de Olano. A sus, en el futuro compradores, les diría que una reformita o algo más no le vendría mal, pero a juzgar por las opiniones de las más diversas visitas, la casa está muy bien, y eso incluye la opinión de una madre donostiarra. Del barrio poco nuevo se puede contar; aceras llenas de mierdas de perro, transito en las calles que cansa y aburre a partes iguales,… pero la casa está muy bien. Si fuesemos creyentes de la llamada lucha contra el cambio climático, nos sabríamos felices de la cantidad de energía que se ahorra; ahora en invierno el poco sol que se ve se traduce en calor, en verano no hay que dar la luz nada más que de noche. Después de un otoño lluvioso como el que hemos tenido, se agradecen estos días anticiclónicos. El domingo por la mañana, por ejemplo, cuando nos levantamos nos dijimos: ¡cuanto sol hace!, !cuanto solazo!
En la última de 007, además de una ucraniana bien maja y de piernas que le llegan hasta el suelo, dicen que Craig no está mal y que han logrado reinventar bien al personaje, etc. Me borré de ir a ver a Bond hace unas entregas; me resultaban una sucesión (catalogación) de sitios, chicas, ligues, marcas, gadgets y caricaturas de si mismo y al final confundía todas sus pelis que me parecían la misma. Guardo mejor recuerdo de sus principios, sobre todos de sus títulos o créditos iniciales y de las canciones de sus bandas sonoras: ya fuesen clásicas o más modernas con U2 en voz de Tina Turner, Duran Duran en la Torre Eiffel, etc.