Pasados unos minutos de la media noche tomábamos tierra de vuelta del fin de semana en tierras del Marquesado de Altafulla. Días de serena reflexión, cata y disfrute de las aguas de sus manantiales y vuelta a casa, no sin antes cumplir con la celebración del Primer lunes de primavera en el Condado.
A partir del desarrollo de las localidades limítrofes (Hernani, Astigarraga, Pasajes, Lasarte, San Sebastián…) y con el desplazamiento diario correspondiente de sus habitantes a estas por motivos laborales, se perdió primero esta jornada como festiva, y posteriormente parte de esta noble tradición. La celebración en Egia-Lancashire del florecimiento de los almendros tiene lugar en agradecimiento a los Prunus dulcis que salvaron a sus habitantes de un violento brote que durante años azotó la zona. Según consta en los Archivos Condales, fue precisamente en la zona media-alta del Condado donde se erigió la Casa Torre que posteriormente daría nombre al obrador que allí se estableció, ya a partir del XVII, y que tras varias remodelaciones (la última a finales del XX) hoy día todavía tenemos la suerte de conocer y poder disfrutar.
Cuentan los más mayores, que a mediados del pasado siglo todavía era costumbre este primer lunes de primavera tomarse la mañana libre, y que los mozos del Condado obsequiaban a sus amadas con un surtido de spezialitäten del célebre horno. Perdida buena parte de la tradición, hoy día está prácticamente limitada a los centros escolares e ikastolas, dónde los niños hacen un dibujo y bajan en grupo al parque a ver los árboles.


